EL SIGNIFI- CADO DE CIEGO
En una llanura oculta entre montañas, vivía una tribu donde nadie abría los ojos. Desde el nacimiento, el gesto de separar los párpados simplemente no se concebía. Con sus manos, olfatos y oídos, construían su sencilla existencia, navegando en un mundo de sombras táctiles y murmullos.
Un día, una tribu desconocida llegó. Estos caminaban con pasos seguros y hablaban de cosas extrañas: colores, luces, formas. Curiosos y amistosos, intentaron compartir su don. Eligieron al más valiente de la tribu ciega y, con cuidado, le abrieron los ojos.
El hombre gritó. Lo que vio, colores desgarrando la oscuridad, formas que herían su entendimiento, era demasiado. Lloró y se frotó los ojos con fuerza y desesperación, intentando borrar aquello que no podía nombrar. Cuando por fin dejó de restregarlos, había quedado ciego de verdad.
Los visitantes, avergonzados y confundidos, se marcharon. Pero el hombre que había “visto” se alzó entre los suyos. Hablaba de un mundo aterrador, lleno de caos y sensaciones insoportables. Sus palabras, entremezcladas con temores y misticismo, se convirtieron en historias que resonaban en los oídos cerrados de los demás. Pronto lo nombraron líder, no por su ceguera, sino porque había enfrentado el abismo.
El resto de la tribu continuó con los ojos cerrados, agradecidos por la oscuridad. Y aunque a veces las historias del líder despertaban una punzada de curiosidad, nadie se atrevió jamás a mirar.

